La pérdida de la salud o facultades para desempeñar tu vida tal y como estabas acostumbrada hasta el momento, provoca un desequilibrio emocional, un proceso de cambio, adaptación e integración de la situación, el cual cada persona, lo vivenciará de forma única y personal.
Sólo tú sabes cómo te sientes y cómo te afecta lo que estás viviendo, dependiendo entre otras causas y en gran parte, de la magnitud de la pérdida, de si es un proceso temporal o no, si vives con dolor, de las posibles dificultades o barreras que encuentres en tu entorno y por lo tanto, qué grado de dificultad te represente desarrollar tus nuevas habilidades para cumplir tus deseos y necesidades, gran motivo de desequilibrio emocional, sobre todo, en personas con diversidad funcional para las que el problema y según el caso, no está tanto en las propias limitaciones, sino, en las que son impuestas por la sociedad impidiendo desarrollar sus capacidades y/o cumplir deseos.
Cuando se trata de la pérdida de salud o facultades físicas, debemos hablar de otras pérdidas, de otros duelos: vida social, vida laboral, aprender nuevas formas de disfrutar de la sexualidad, de confiar en la nueva vida…etc.
Puede que sientas soledad, incertidumbre, que a momentos sientas que no formas parte del mundo que te rodea, que aparezcan inseguridades, desasosiego, frustración, cansancio, que te sientas frágil y vulnerable, que te cueste pedir ayuda.
Te acompaño a navegar por tu mar de emociones.