En el artículo sobre la PNL (Programación Neurolingüística), ya os expliqué que, entre otras cosas, la Gestalt y la PNL nos ayudan a cambiar creencias limitantes, pero ¿qué son?, ¿cómo se construyen y cómo identificar estas creencias?
Percibimos la información del exterior mediante estímulos, imágenes o sensaciones y de ahí hacemos interpretaciones sobre las experiencias, que no de la realidad, pues como decía en el artículo, la realidad es personal para cada persona y por lo tanto subjetiva. Las interpretaciones que hagamos de estas experiencias, las haremos a través de diversas fuentes como la historia personal, la economía, religión, etc., en definitiva, del entorno en el que nos vayamos desarrollando y de ahí se irán construyendo nuestras creencias, de entre ellas, algunas limitantes y que nos impiden avanzar en la vida.
Las primeras creencias que recibimos son las de nuestras figuras referentes: madres, padres, personas tutoras, educadoras… lo que está bien y lo que está mal, cómo debemos comportarnos, etc. Como aún no tenemos herramientas propias de la madurez para poder gestionar la información que nos llega o decidir cuáles de esas creencias se ajustan a nuestros valores, las absorbemos sin cuestionarlas y se nos quedan almacenadas. Nos llegan de personas a las que admiramos y sobre quienes depositamos mucha confianza en lo que nos dicen. En la infancia somos como esponjitas.
A medida que vamos creciendo e interactuando con el entorno, otras fuentes influencian en nuestras creencias, las amistades, los medios de comunicación, entre otras.
A las creencias adquiridas involuntariamente del exterior, en Gestalt las llamamos introyectos. También pueden sernos dadas por actitudes de quienes las hemos recibido. Por ejemplo, de una persona referente que reprimía sus emociones, aprendimos que debemos reprimirlas nosotras también.
Veamos si reconoces algunas de estas creencias o introyectos en estos ejemplos, es posible que, de algunos, no seas consciente:
• No llores, no te va a servir de nada
• Compórtate como un hombre, los hombres no lloran
• Tienes que casarte y tener hijes
• No te fíes de nadie
• No te quejes, a ver si vas a disgustar a alguien
• Dedícate a otra cosa, con esto que haces no llegarás a ninguna parte
• El matrimonio es para toda la vida
• Deja la danza, tú no sirves para bailar.
Para ayudarte a soltar un introyecto o creencia limitante, es importante primero que los identifiques, como en los ejemplos, para así poderte cuestionar si realmente son tuyos o adquiridos.
Haz tu propia lista, pregúntate de dónde y de quién vienen, quizá es algo que te decía tu padre o tu madre, quizá te lo decían en el colegio, ¿de dónde viene esa creencia o introyecto? Cuando lo identifiques, así como de dónde y de quién vienen, pregúntate qué piensas tú en este momento de estas creencias e introyectos, ¿te benefician?, ¿quieres seguir manteniéndolos?
Verás de qué te darás cuenta.







