L’ ESCOLTA
¿Alguna vez te han dicho eso de «ES QUE NO ESCUCHAS»?
¿Te has parado a reflexionar sobre tu forma de escuchar? ¿Te resulta difícil la comunicación con alguien? ¿Afecta en tu vida?
Escuchar no es lo mismo que oír. Oír es algo natural, oímos cuando recibimos sonidos sin necesidad de poner interés ni entendimiento, como cuando escuchamos un idioma que no entendemos, oímos el sonido de la voz, pero no sabemos el significado de lo que se está diciendo. No requiere ningún esfuerzo ni intención. Todo el tiempo oímos, la bocina de un coche, el sonido del agua en la ducha…etc.
Para escuchar hay que poner la intención, es prestar atención, la cual está relacionada con la historia personal del que escucha, así como de sus intereses, necesidades o motivaciones. Es estar presente para entender y darle sentido a lo que recibimos. Escuchar es selectivo mientras que oír no. De ahí que podemos aprendernos nuestra canción favorita y olvidar completamente una charla que nos aburrió.
Todos tenemos una conducta de escucha predominante y aunque puede parecer fácil y nos creamos que sabemos escuchar, es algo que se aprende y de lo que no todas las personas, tenemos la misma habilidad.
Es muy común hoy en día ver como alguien le está hablando a otra persona y esta está mirando el móvil, por ejemplo. Actualmente, pasamos más tiempo mirando la pantalla de un móvil que mirándonos a los ojos y escuchándonos plenamente con todos los sentidos puestos en ello.
Tenemos tan integradas nuestras conductas de escucha que pocas veces o ninguna nos cuestionamos de qué forma lo hacemos. Tomar conciencia de nuestra conducta, nos ayuda a mejorar la comunicación con las demás personas y por tanto las relaciones. A veces no es fácil reconocerlas en una misma, hay que prestar atención.
Veamos si te reconoces o te identificas con alguna de estas conductas, ya sea porque realmente te identificas o porque quizá te suelan decir que te comportas así. Veamos también que efectos negativos tienen en las relaciones:
– Dar consejos: Interrumpir dando consejos sobre lo que debería hacer la persona que se está explicando, lo que impide que esta termine de expresarse tanto verbalmente como emocionalmente, puede llegar a sentir que se esté desvalorando su problema viendo que resulta tan fácil saber lo que hay que hacer en su lugar, lo que también puede hacerle sentirse inferior. Los consejos han de ser solicitados, de lo contrario, pueden tener un efecto negativo al no ser bien recibidos, pueden ser inoportunos aunque se den con la mejor de las intenciones. A veces no se necesita un consejo, si no que alguien esté presente y escuche, sólo escuche con presencia.
– Simular: Asentir con la cabeza como si se estuviera escuchando incluso estar mirando a los ojos pero en realidad no prestar atención mientras se está pensando en otra cosa, a veces, ni siquiera mirar a los ojos. A la pregunta por ejemplo de “¿y tú que piensas de lo que te estoy contando?”, la confusión va a ser evidente al no saber qué contestar. Si una persona se da cuenta que no se le pone atención cuando explica, pensará que no interesa y dejará de comunicarse con nosotras. Mostrar interés no significa que si nos están hablando de pintura, nos tenga que interesar la pintura, esto sólo es un detalle, significa tener en cuenta al otro, su entusiasmo o preocupación, estar presente.
– Intelectualizar: Interpretar todo juzgándolo tratando de llevar lo que se está explicando al propio entendimiento sin prestar atención ni a los sentimientos ni a las emociones que se están transmitiendo.
– Interrumpir: Ansia por hablar, interrumpir todo el tiempo impidiendo terminar de expresarse a la otra persona. Poner por delante la propia necesidad de hablar.
– Aprovechar: Es aquella persona que espera explicar sus propias experiencias aprovechando las que le cuenta la otra, contestando con un “Bueno, eso no es nada, a mí” …”si vieras lo que me pasó a mí” …. Con esto estamos desvalorizando lo que se nos está explicando y que es importante para la persona, por otro lado, estamos invadiendo su espacio tomándolo nosotras.
– Discutir: No escucha, sólo lo justo para contestar lo que le parece que es. Intenta siempre tener razón discutiendo lo que se le dice y replicando por todo.
Estas han sido algunas pistas para poner atención a tu escucha, mejorarla y tener unas relaciones más completas y sanas.







